La historia de Villa Lecchi

El primer documento donde encontramos mencionado "El Palacio de Liche" data del 994 y se especifica en la "morgengabe" o dote nupcial patrimonial que Tegrimo-Teuzo, hijo de Ava de Hildebrand, donó a Sindrada.
Ava, esposa de Hildebrand, de origen lombardo, fue la fundadora en 1086 del Monasterio de Isola, que hoy en día es Abbadia a Isola.
Redactada de una forma no notarial y por tanto no datada (1150-1160) se trata de la genealogía, en forma árbol invertido, elaborada por los monjes de San Salvatore dell'Abbadia (a Isola) en un intento por atestiguar su riqueza patrimonial, regalo de los fundadores del monasterio y sus herederos.
El palacio de Lecchi es objeto, de hecho, de donaciones, cambiando con el tiempo de nombre, que de "LICHE" pasa a "Castellum de Leke" en 1147.
Los bienes de S. Salvatore dell'Isola eran, de hecho, concedidos en feudo durante el siglo XII a los llamados "filii mazzi e filii rustici" (hijos legítimos e hijos ilegítimos) herederos de Ava.
Una vez más, en 1399, el palacio de Lecchi es concedido a beneficio de un clérigo florentino, que mediante un acta de 1401 renuncia de nuevo a él en favor del Monasterio de S. Salvatore dell'Isola; con la supresión del Monasterio de Isola, los bienes de Santa Maria a Lecchi pasan a los monjes benedictinos de Siena.
La Villa de Lecchi surge, por lo que se puede deducir de la portada de la capilla privada, en 1500, cuando era, al menos en su forma, totalmente diferente de la actual, ya que sólo contaba con dos plantas y tenía la forma cuadrada clásica toscana.
Pero antes aún de ser una verdadera villa, seguramente fue la sede de la primera residencia en esta zona de la familia Ventura o Venturi.

El fundador de la familia fue Ventura di Iacopo, nacido en Poggibonsi en 1264, representado en los frescos de la sala central de la villa y que vivió principalmente en Florencia.
Pero la belleza de la Villa en su estructura actual y de todo el patio se debe sin duda a Marianna, hija del caballero Paolo Lodovico Garzoni y de Carlotta di Pietro Colon, hija adoptiva de Ippolito Venturi.
Marianna se casa con el marqués Carlo Ginori Lisci en 1821 e inicia una serie de transformaciones en toda la propiedad, a cargo del arquitecto Francolini de Florencia.
Este modifica completamente la estructura de la villa con la construcción de las dos torrecillas y con la ampliación del cuerpo central, dejando de la estructura original sólo la parte del inmueble correspondiente a la entrada, donde se encuentra la pequeña capilla.
Se crea un parque caracterizado por sus plantas arbóreas y ornamentales, principalmente de hoja perenne, cuevas de rocas esponjosas, senderos y estatuas de mármol.
Se crea también el Belvedere, o terraza desde la que aún hoy en día se puede admirar, de hecho, el típico paisaje toscano.
Se deben a Marianna los frescos de la sala del comedor de la villa, en los que aparecen retratados los antepasados más importantes de la genealogía de los Venturi.  
Inmediatamente tras la cancela, asomándose incluso al interior, está la que siempre ha sido conocida como la granja, ya que durante casi dos siglos ha tenido principalmente esa función; modificada sólo en parte durante los trabajos de 1857, permanece casi idéntica y forma parte de los primeros asentamientos de Lecchi que surgieron en 1500.
De principios de 1800 datan los trabajos que dan origen a los muros con almenas y garitas de guardia, gracias a la donación de la piedra por parte de los condes del castillo de Staggia. 
En 1863 Ippolito Ginori, nieto de Marianna, hereda la casa y toda la propiedad.
Modifica dos pequeños establos creando con ellos la leñera, que con el tiempo de convertiría en el limonar de la villa.
La propiedad cuenta antes de la Segunda Guerra Mundial con cerca de mil hectáreas de terreno en torno a Lecchi, llegando hasta las tierras de Monteriggioni y Poggibonsi.
De 1920 es la restauración de los frescos de la villa, obra del famoso comerciante y restaurador florentino Cesare Benini, autor entre otras, de importantes obras en el Palazzo Pitti.
Con la reforma agraria de la inmediata posguerra, la gran propiedad se divide y vende a los agricultores que la trabajaban desde hacía generaciones. Quedan la villa y el patio que, en los años siguientes cambiará más veces, por desgracia, de propietario; en esta fase se pierden todos aquellos muebles y decoraciones fruto del gobierno de una misma familia durante 300 años.
Durante los años 50, además, el encargado de la granja robó la pequeña Virgen que siempre había estado en una cueva del bosque que hay debajo de la villa. Completamente endeudado, de nada le sirvió este robo "maldito".
En esa época, una entidad sin ánimo de lucro adquiere por un valor simbólico la llamada Villa Marianna, rebautizada por el sentido religioso de una noble mujer de Siena como Villa Santa Caterina.
Nace aquí en un principio una colonia permanente para niños de escasos recursos, pobres, huérfanos y con el tiempo también un centro de acogida, educación y rehabilitación para niños con trastornos mentales, procedentes a menudo de instituciones.
En 1980 la nueva reforma sanitaria la deja sin reconocimiento jurídico y la entidad abandona la villa que, entre otras cosas, estaba literalmente cayéndose a pedazos.
En 1991, el señor Giuseppe Canocchi, por aquel entonces emprendedor de la construcción, compró el edificio, ya en ruinas, con la idea de renovarlo y volver a venderlo; en el transcurso de los trabajos se enamoró hasta tal punto de la ubicación que decidió, junto con miembros de su familia, no vender la villa, sino restaurarla, tratando de mantenerla lo más parecida posible a como había sido en siglos anteriores (de hecho la restauración estuvo vigilada por los departamentos de bellas artes) y crear un hotel.
En 1991 se abrió la parte del restaurante; y en 1993, después de años de restauración, se abrió el hotel.
Con los años, nuestras instalaciones se han consolidado tanto a nivel nacional como internacional, ganándose varios reconocimientos: a día de hoy, en 2015, nuestro hotel se ha ganado 6 certificados de excelencia Tripadvisor, ha aparecido en la Italia del Gambero Rosso (únicas instalaciones hoteleras del municipio de Poggibonsi) desde 2008 y ha aparecido más de 3 años consecutivos (2013/2014/2015) en la guía de viajes Viaggiarebene.